Recursos Teocráticos
Perla · semana del 9 — 15 NOV
JEREMÍAS 51:59-64

La palabra que se hunde jamás falla

Esta es la orden que el profeta Jeremías le dio a Seraya —hijo de Nerías, hijo de Mahseya— cuando este fue a Babilonia con el rey Sedequías de Judá en el cuarto año de su reinado; Seraya era uno de los funcionarios del rey. 60 Jeremías escribió en un libro todas las calamidades que le caerían encima a Babilonia, todas estas palabras escritas contra Babilonia. 61 Además, Jeremías le dijo a Seraya: “Tan pronto como llegues a Babilonia y la veas, tienes que leer en voz alta todas estas palabras. 62 Luego di: ‘Oh, Jehová, tú dijiste que este lugar será destruido y que quedará sin habitantes, sin hombres ni animales, y que ella estará desolada para siempre’. 63 Y, cuando termines de leer este libro, átale una piedra y tíralo en medio del Éufrates. 64 Entonces di: ‘Así es como Babilonia se hundirá y nunca más se levantará debido a la calamidad que voy a mandarle; quedarán agotados’”. Aquí terminan las palabras de Jeremías.JEREMÍAS 51:59-64 · Traducción del Nuevo Mundo

Jeremías encarga a Seraya leer en Babilonia el rollo del juicio y luego hundirlo en el Éufrates como señal de su caída irreversible. Con esto cierran las palabras de Jeremías.

La lección

La palabra de Jehová es performativa y segura. Aunque pase tiempo, su sentencia se cumple. Los actos proféticos de Jeremías fortalecen la fe en la confiabilidad total del mensaje divino.

Dónde se aplica

Anotar una promesa bíblica de Jehová y orar con ella esta semana, recordando que su palabra no falla, especialmente cuando parezca que el mal ‘flota’ y no se hunde todavía.

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